Club de Lectura

Publicado: Lunes, 14 Abril 2014








 

 

JUSTIFICACIÓN DEL PLAN LECTOR

 

Las palabras de Víctor García de la Concha son las más adecuadas para centrar, desde el principio, nuestra idea del valor de la lectura:

 

Ahora que tanto se habla de calidad de la enseñanza y se perfilan nuevas líneas programáticas, sería bueno que los responsables de fijarlas comprendieran que el arte de leer no es un capítulo más de la educación y, menos aún, de la enseñanza, sino la base de ambas. Que la escuela debe practicar la enseñanza de la lectura como un centro de actividad total del espíritu, en cuya práctica se movilizan y adiestran las cualidades de la inteligencia, de la sensibilidad; se enseña a discernir de valores morales y estéticos; en resumen, se educa al niño por todos los lados.

 

(La lectura en España, Federación de Gremios de Editores)

 

El Informe Pisa sobre la calidad del sistema educativo en España pone de manifiesto, entre otras carencias, nuestra deficiente educación lectora. Y es que no existen en los Centros de Secundaria la figura del Coordinador de Lectura ( tal y como se proponía en el anexo III de la extinta LOCE), un profesor/es encargado de enriquecer la formación del profesorado, mejorar la dotación de las bibliotecas, coordinar las lecturas de los diversos departamentos, construir la biografía lectora individual de los alumnos en su tránsito por el IES, inculcar el gusto por la lectura, así como favorecer cuantas actividades vayan encaminadas a convertir la lectura en una práctica habitual.

 

Tampoco existe una programación sistematizada y razonable de la lectura en nuestros centros. En el IES no se desarrolla, por lo general, como práctica didáctica habitual la lectura ni las diversas actividades de escritura, logros que se dan por adquiridos.

 

Y además no contamos con Planes Lectores. La práctica de la lectura requiere de una acción consensuada y de planes lectores sistemáticamente organizados en Primaria y Secundaria.

 

Sin embargo, en el artículo 24 del capítulo V, referido a la Educación Secundaria , de la LOCE se afirmaba: “ Las Administraciones educativas promoverán las medidas necesarias para que en las distintas asignaturas se desarrollen actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la capacidad de expresarse correctamente en público”. Y la nueva ley educativa ( artículo 113 de la LOE) ofrece una oportunidad para dar un salto cualitativo, coinciden los responsables de este estudio sobre bibliotecas escolares. Entre las recomendaciones recogidas en el informe se sugiere modificar la ley para que todos los alumnos dediquen un tiempo obligatorio a la lectura en cada una de las asignaturas.

 

¿ QUÉ NOS APORTA LA LECTURA?

 

Indudablemente ésta es una buena reflexión que debemos hacer como lectores y como "hacedores" de lectores. Aunque estamos tentados a hacer toda una disertación entre vehemente y utópica para responder a esta importante cuestión, nos limitaremos a enumerar algunas de las muchas aportaciones que nos proporciona este hábito ¿ Existe una actividad más completa y enriquecedora?

  • Desarrolla la imaginación y la fantasía.
  • Enriquece el vocabulario y con él la expresión.
  • La lectura lleva a la escritura, y viceversa.
  • Al presentar sucesión de ideas, aumenta la lógica.
  • Perfecciona el conocimiento ortográfico.
  • Favorece el gusto por conocer y por lo bello.
  • Acentúa el gusto por estar solo.
  • Acrecienta la atención.
  • Facilita la comunicación.
  • Posibilita la desinhibición.
  • Terapia de conflictos, miedos, complejos.
  • Ayuda a descubrir los propios sentimientos.
  • Incrementa el espíritu crítico y el razonamiento.
  • Fomenta el ocio creativo y constructivo.

 

¿QUÉ LEER?

 

Surgen, como es obvio, muchas preguntas: ¿qué lecturas son las más convenientes para fomentar el hábito lector entre los adolescentes?, ¿Qué modelo de lector queremos conseguir?

 

Para nosotros no es incompatible el hecho de reivindicar una estrategia de “cercanía didáctica” de los clásicos literarios adaptados con el reconocimiento de la existencia de una Literatura Juvenil que, a nuestro juicio, constituye ya un subgénero literario dotado de una incuestionable entidad propia.

 

La Literatura Juvenil puede convertirse en un instrumento para la formación de los jóvenes en el uso y conocimiento de las competencias lingüísticas básicas : esto es, a través de la literatura juvenil, los alumnos podrán mejorar la competencia comunicativa y la competencia literaria, es decir, la escritura y la lectura creativas. De este modo, la Literatura Juvenil, que requiere precisamente una lectura creativa, se convierte en una herramienta transversal que facilita el acceso al conocimiento del currículum de Secundaria, al ejercitar la comprensión lectora y favorecer la competencia comunicativa y literaria. No obstante, este tipo de literatura no debe renunciar a la calidad literaria como rasgo fundamental e intrínseco a su esencia.

 

Indiscutiblemente, el nivel de complejidad narrativa se acrecienta a medida que nuestros alumnos superan los cuatro cursos de la ESO; las lecturas se van graduando a sus edades e intereses. (Remitimos al listado de lecturas por niveles).